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Lot 104 - Pedro de Vargas (Montilla, Córdoba 1553 - activo hasta 1596) - "Inmaculada [...]

Estimation : 15 000 € / 18 000 €

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Pedro de Vargas (Montilla, Córdoba 1553 - activo hasta 1596)

"Inmaculada Concepción coronada por ángeles"

Óleo sobre tela 152 x 123 cm. Obra realizada en el perído en el que estaba instalado en Cuzco, Perú.

Pintor cordobés que, como muchos otros pintores del Sur de España, aunque mayoritariamente procedentes de Sevilla, se instaló en Perú, donde impartió cátedra de pintura entre los artistas indígenas.

Se adjunta certificado de la Prof. Alba Choque Porras, fechado en Lima el 5 de abril de 2021.

En el extenso estudio nos indica entre otras cosas: “Esta pintura nos presenta el tema de la Coronación de la Virgen, pero bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. Pedro de Vargas se inspiró sin lugar a duda en una estampa de Cornelis Cort de 1574 que representa la Coronación de la Virgen, siguiendo una pintura de Federico Zuccaro… Pero además de ello, en esta pintura, la Virgen lleva el característico traje asociado a la Inmaculada Concepción, túnica blanca y manto azul. El manto de la pintura mantiene los parámetros detallistas del grabado por conservar los bordados en los bordes de la tela, que el artista ha dorado. Este tema iconográfico en realidad es lo más llamativo. El estilo de la obra es manierista, por el alargamiento de los personajes, la torsión y gestos de las manos, cuellos y ademanes y posturas a la maniera. El manierismo se mantuvo activo aún traspasado las primeras décadas del siglo XVII en América.”

Prosigue la Prof. Alba Choque Porras, hablando de la pintura que presentamos: “la atribuimos en este estudio al pintor cordobés Pedro de Vargas por su técnica, características y tratamiento de la figura de los personajes al cotejarlos con otras obras de comprobada autoría de dicho autor. Pedro de Vargas fue considerado maestro artista de la orden jesuita y el colaborador más importante de Bernardo Bitti en el Perú. Llegó a Lima en 1575 donde ingresó a la Compañía de Jesús a los 21 años, poseedor ya del oficio de pintor. Trabajó con Bitti en Lima y Cusco, con él pasó a Juli (Puno) en el Lago Titicaca. Estuvo en Potosí y Quito. Tenía un espíritu inquieto y disconforme por lo que en 1596 regresa a España y deja la Compañía. Su aporte pictórico se encuentra dentro del manierismo, sus figuras son esbeltas y de gran belleza. Su obra se encuentra citada especialmente en Historia de la Pintura Cusqueña por José de Mesa y Teresa Gisbert (1982), donde se le menciona en el Catálogo de 1576 de la orden jesuita: “es novicio; de edad de 22 años, diócesis de Córdova; es pintor y dorador”. A partir de 1577 por el lapso de ocho años trabaja junto a Bitti, no sólo pintura sino también en la elaboración de retablos y los relieves y esculturas de los templos de la orden. Gisbert señala, además: “Es posible que [Pedro de] Vargas dejara algunas obras de pintura en la zona del Cuzco, que aún no sido identificadas”. De dicho período, a Pedro de Vargas se le atribuye una pintura de Santa Bárbara, ubicada en la Iglesia de San Martín de Tours de Huarocondo, en Anta, Cusco…

En 1587 al terminar el retablo manierista de la Compañía de Jesús (hoy ubicado en la colección del Museo Regional del Cusco), vuelve a Lima y luego por orden del Padre General Atienza marcha a Quito, formando parte de la segunda expedición de los jesuitas que llegan a esa ciudad que pertenecía en esos momentos al Virreinato del Perú, hacia 1591 se tienen noticias de él por obras que deja en esa ciudad. Luego se tiene noticias de Vargas en Potosí (Bolivia) hacia 1592. De su estancia en Potosí debió pasar por La Paz, ahí ha quedado una obra importante el retablo tríptico con la “Virgen y el Niño rodeado de santos venerables jesuitas”, que adjuntamos en el análisis para revelar las semejanzas con la obra estudiada. Vargas regresa a Lima y en 1593 cumplió cuarenta años y diecinueve de pertenecer a la Compañía. En 1596 deja la Compañía de Jesús y trabaja en Trujillo (Perú) y en Quito, antes de regresar a España.



Por último, compara nuestra pintura con otras de Vargas: “De su estancia en la ciudad de La Paz, Bolivia (en ese momento pertenecía también al Virreinato del Perú), mencionamos la obra Virgen y el Niño rodeado de venerables jesuitas”. El detalle central del retablo nos muestra a María con rasgos muy parecidos a la pintura de Pedro de Vargas analizada, tanto en el cabello y las posturas, la vista hacia abajo. Además, es característico de Vargas la gestualidad en las manos que se aprecia también en los santos y el niño que acompañan a la Virgen en el retablo de Potosí. Asimismo, es reconocible el estilo de Vargas si lo relacionamos con La Santa Bárbara (datada aproximadamente entre 1577 y 1587) que realiza durante su permanencia en Cusco, donde los gestos de las manos, y las facciones del rostro de la santa son evidentes.

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